
Más de 5.500 personas se han citado con motivo de la visita del Barça en el Quijote Arena, cuyos aldeaños ya registraban un gran movimiento desde una hora antes del inicio del choque
Faltaba algo más de una hora para el inicio del encuentro y en los aledaños del Quijote Arena ya se percibía ese ambiente de ‘partido grande’. «Como en los viejos tiempos», afirmaban algunos aficionados del Caserío. Más de 5.500 personas, récord de la presente edición de la Liga Asobal, se han dado cita en las gradas del Quijote Arena para ser testigos directos de la visita del Barça al coliseo manchego catorce años después. Coches llenando el parking y el entorno a pesar de ser una mañana desapacible en lo meteorológico, con cambio de hora incluido, filas para acceder al pabellón y muchas ganas de balonmano. Una auténtica pasión con un nombre propio, el Caserío, arropado por un pabellón a reventar, como en esas grandes tardes que se vivieron aquí en la primera década de este milenio. De hecho, numerosos jugadores de aquella época se encuentran en las gradas, recordando antiguas anécdotas y experiencias.
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A diferencia de entonces, la diferencia de potencial entre ambos conjuntos es evidente, pero más allá de lo que ocurra en la pista, lo importante es que Ciudad Real y su afición vuelven a ser protagonistas del mundo balonmanístico. Catorce años ha sido una larga espera «y ahora que estamos aquí ya no nos queremos ir», como aseguraba Juan Lumbreras, jugador ciudadrealeño del equipo. Y, por lo visto en las gradas, la afición tampoco.
