
Julen Aginagalde, que jugó en el Ciudad Real tres temporadas, es ahora director deportivo del Bidasoa, primer rival del Caserío en su debut en la Liga Asobal
La última temporada del BM Ciudad Real Asobal (10-11) su jugador Julen Aginagalde fue designado mejor pivote de la competición. Hoy es el director deportivo del CD Bidasoa, primer rival del BM Caserío en la máxima categoría. Un guiño del destino que el irundarra celebra, feliz de poder ver otra vez al balonmano ciudadrealeño en la élite nacional: «Me enorgullece y me llena de alegría».
Julen Aginagalde (Irún, 8-12-1982) jugó en Ciudad Real tres temporadas (2009-2011), donde engordaba su palmarés con una Liga Asobal, un Mundial de clubes, una Copa del Rey, una Copa Asobal y una Supercopa de España. Se le resistió la ‘Champions’, hasta que pudo ganarla en 2016 con el Kielce polaco de Talant Dujshebaev. Su hermano Gurutz, exportero del equipo guipuzcuano, preside un club que, tras su descenso a Plata, se regeneraba hasta ser uno de los más potentes. Hace dos campañas se proclamaba subcampeón liguero, y la pasada fue cuarto, ganándose el derecho a jugar la EHF European League, competición en la que hace unos días se clasificaba para la fase de grupos tras superar en su eliminatoria al ABC Braga portugués, ganando ambos envites (35-26 y 24-30).
Aginagalde está convencido de que, por el equipo que ha reunido y por la afición que tiene detrás, «será muy difícil que Ciudad Real no se mantenga en Asobal». Un deseo y un convencimiento para el que pone de ejemplo al CD Bidasoa: «Descendimos, logramos recuperarnos y llegar a ser subcampeones y jugar en Europa. Hay que ir poco a poco y no será fácil».
Sobre el partido de hoy, el campeón del mundo y bicampeón de Europa con la selección española acepta la condición de favorito de su equipo, pero solo porque el partido se celebra en Artaleku. Recuerda que el año pasado el CD Bidasoa empezaba la liga dejándose un punto ante otro recién ascendido, el Villa de Aranda. «Los que vienen de ascender llevan una inercia positiva y un subidón que prolongan hasta la siguiente temporada», decía el exjugador del BM Ciudad Real, una etapa de la que guarda «muy buenos recuerdos». Tras jugar también en el Atlético de Madrid y en el Kielce, colgaba las zapatillas en el club de su vida en 2023.
