
Exjugadores del BM Caserío hablan de «un sueño de muchos que se ha cumplido»
Catorce años después de su fundación, el Club Balonmano Caserío ha escrito la página más brillante de su historia: el ascenso a la Liga Asobal. Lo ha hecho en casa, ante miles de aficionados que abarrotaron el Quijote Arena para celebrar una hazaña que muchos comenzaron a construir mucho antes. Entre ellos, tres figuras clave del pasado: Pepe Casas, Arturo Morales y Álex Abad, testigos del primer día y emocionados protagonistas del presente.
«La verdad es que ha sido espectacular», reconocía Pepe Casas. «Un pabellón lleno, una fase de ascenso en casa… no podía haber acabado de mejor manera. Para nosotros, que estuvimos en el inicio hace ya catorce años, tiene un sabor especial. Empezamos en 2011 con una idea, casi un sueño. Y hoy estamos en Asobal. Es increíble», decía emocionado.
Arturo Morales, compañero en aquel arranque y uno de los porteros míticos del club amarillo, compartía la emoción. «¿Estaba esto en los planes? Queríamos algo grande, claro que sí, pero ha sido un camino largo. Le decía a Santi -Urdiales- que ha estado todo el año preocupado, y con razón», bromeaba. Porque según el portero, «aquí nadie te regala nada. Todo lo que se ha conseguido ha sido paso a paso».
Precisamente ese es el mensaje que querían transmitir: prudencia ante lo que viene. «El año que viene será durísimo», añadía Casas. «Puede salir bien o mal, pero lo importante es mantener esto que hemos logrado: una masa social impresionante. Hoy ha sido especial, pero toda la temporada el pabellón ha estado lleno. Eso hay que conservarlo», afirmaba.
Morales iba más allá, subrayando el valor del relevo generacional. «Ver a tantos niños con camisetas del Caserío emociona. Ellos son el futuro y hay que seguir trabajando para que el club siga creciendo con gente de casa, con raíces».
Álex Abad, que ha sido jugador, directivo y ahora forma parte del área de comunicación del club, aportaba una mirada más íntima: «Para mí, el sueño no es solo el ascenso, mi sueño es que esto siga siendo una familia, como lo ha sido siempre», relataba. Asimismo, Abad decía que antes de entrar al pabellón, «estábamos todos: jugadores, entrenadores, los que empezaron esto. Pase lo que pase, eso no se puede perder. Porque eso es el Caserío: una familia que ha llegado muy alto sin dejar de ser ella misma».
