
Los ciudadrealeños, que optan a la séptima plaza, se enfrentan al conjunto ribereño, obligado a ganar para salvarse (20 horas)
El Caserío Ciudad Real afronta su penúltimo desplazamiento de la temporada con absoluta tranquilidad. El equipo entrenado por Santi Urdiales ha llegado a estas últimas jornadas ya salvado e incluso luchando por la séptima plaza, que tras su triunfo ante el Atlético Valladolid tiene ahora a un punto. El encuentro de este sábado en el pabellón Santiago Manguán (20 horas. Arbitraje de Raúl Oyarzun Aylagas y Airtiz Zaragueta Ruiz) le mide al Villa de Aranda, que tiene la oportunidad de llegar a los 21 puntos y dejar prácticamente sellada su permanencia. Entrenado por el manzanareño Javi Márquez y revelación la pasada campaña, la escuadra ribereña forma parte de ese pelotón de equipos que está luchando por lograr la salvación. Antes de esta jornada es undécimo con 19 puntos, dos más que la zona de descenso que cierra el Huesca y que la posición de promoción que ahora ocupa el Nava. Por lo tanto, está obligado a ganar y se espera un gran ambiente en las gradas del pabellón arandino.
Hay que recordar también que hace ahora dos años el Villa de Aranda festejaba su ascenso a la Liga Asobal en la fase de ascenso celebrada en Burgos y que fue la primera disputada por el Caserío, cuyo verdugo fueron precisamente los ribereños en un agónico duelo de semifinales.
En el Caserío no se espera recuperar a ningún jugador para este choque, por lo que volverán a ser baja Carlos Ocaña, Juan Lumbreras, Omar Sherif, Sergi Mach y Kostas Kotanidis. Ha sido una semana ciertamente especial, ya que varios integrantes del equipo y del cuerpo técnico se han proclamado campeones en Granada del Campeonato de España Universitario con la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM).
Mariano Martín Muñoz, uno de los integrantes del cuerpo técnico del Caserío, se mostró muy contento por ese oro y aseguró que el equipo ha estado preparando el choque de Aranda con las máximas garantías. “Queremos ser muy respetuosos con la competición, la afición y con nosotros mismos. Conseguimos la salvación horas antes de jugar contra Valladolid y luego compitió muy bien. Deportivamente nos hemos puesto unos miniobjetivos para este final de Liga, como amarrar la octava plaza e intentar subirnos a la séptima”.
Sobre el Villa de Aranda, admitió que “jugar allí es muy difícil. Hay un ambiente impresionante, ya hemos sufrido en esa pista. Tiene un equipazo, con una plantilla muy equilibrada y un grandísimo entrenador, así que el desafío será durísimo”, continuó el argentino.
Los arandinos son undécimos, suman 19 puntos, los mismos que Cangas, y dos más que Puente Genil, Nava (en puesto de play out) y Huesca (en descenso directo). Descartado de esta pelea está ya el colista BM Guadalajara (11 puntos).
Su técnico, Javi Márquez, no esconde que para su equipo este partido resultará «vital», puesto que, en caso de victoria, habrían dado un paso de gigante hacia la salvación, atendiendo a los enfrentamientos directos que quedan en el calendario.
No espera un Caserío relajado, ya con poco en juego salvo el honor de poder alcanzar la séptima plaza. Al contrario, augura un rival «intenso, metido en el partido; estoy seguro de que competirán, va en sus genes, es su seña de identidad y van a venir a intentar ganar».
A Javi Márquez, elegido mejor entrenador de la Liga Asobal 24-25, este Caserío le recuerda al Villa de Aranda del año pasado, «con la flecha hacia arriba, muy intenso todo el año, muy reconocible y haciendo las cosas muy bien, jugando un buen balonmano».
