La afición, el octavo jugador

Félix Martín, socio desde la fundación del BM Caserío, pide disfrutar y elogia el trabajo de la entidad


El respaldo de la masa social es uno de los grandes pilares del proyecto de este Balonmano Caserío. Había muchas ganas de que Ciudad Real volviese a tener un equipo en Liga Asobal y la respuesta de los aficionados nada más arrancar la campaña de abonados fue abrumadora. El club hizo un gran esfuerzo poniendo uno de los precios más económicos de la categoría, 130 euros, y en apenas tres días hasta 1.200 personas formalizaron su carnet.

A una semana del primer partido liguero como local ya son más de 2.200 abonados. Como dato significativo, la procedencia de alguno de esos socios refleja que se trata de un proyecto que va mucho más del ámbito local, con abonados procedentes de numerosas localidades de la provincia e incluso de Islas Baleares, Girona, Burgos o Málaga, con lo que la marca Caserío adquiere un carácter realmente global dentro de la Liga Asobal. 

Félix Martín es uno de esos aficionados con solera, de los de toda la vida. Comenzó jugando a balonmano en el Colegio Marianistas y presume con orgullo de ser amigo de Carlos Juan, uno de los míticos del balonmano en Ciudad Real y que para él nunca ha tenido el reconocimiento merecido.

La afición, el octavo jugadorLa afición, el octavo jugador – Foto: Rueda VillaverdeAgente comercial de profesión, lleva vinculado al balonmano desde hace décadas y admite que el traslado a Madrid fue un duro golpe para él, de ahí que no dudase en ser uno de los socios fundadores del Caserío. «El Balonmano Ciudad Real era el mejor equipo del mundo, un gran embajador de la ciudad en aquellos momentos y me dio mucho coraje lo que pasó. La cantera que había en aquel momento no merecía no tener un lugar donde jugar. Estamos hablando de Miguel Sánchez-Migallón, Nacho Plaza o los propios hermanos Dujshebaev, que podrían haber seguido jugando aquí y seguro que subcampeones, al menos, seguro que habríamos sido».

Ese orgullo y sentimiento de identificación con un equipo ganador le hizo ser uno de los que dio un paso adelante para embarcarse en el inicio de la aventura del Caserío, «un club que supo muy bien desde el principio representar los valores de Ciudad Real. Partiendo de cero se creó un equipo y con perseverancia e ilusión, 14 años después, está en Asobal. Para mí, como ciudadano de Ciudad Real y aficionado al balonmano, me hace mucha ilusión. Y no solo es el primer equipo, es el conjunto de los ‘titanes’, el equipo femenino, una cantera que sigue creciendo… Y jugar en el Quijote Arena, un lugar emblemático de este deporte». 

 En este sentido, afirma la importancia que para las ciudades pequeñas tiene un equipo en la élite y por eso, a sus amigos y clientes de, por ejemplo, Valdepeñas y Manzanares, con equipo de fútbol sala en Primera División, no se cansa de recordarles que «disfruten lo que tienen. Les pido que no protesten porque no saben el tiempo que les va a durar».

La afición, el octavo jugadorLa afición, el octavo jugador – Foto: Rueda VillaverdeMartín también agradece el gesto del club de poner el precio del abono en 130 euros, «accesible a todo el mundo», así como elogia el trabajo del club a la hora de encontrar patrocinadores.

Aunque por su trabajo tendrá que perderse algún encuentro como local por los nuevos horarios, para él lo importante es «poder presumir que de nuevo estamos en Asobal». También se acuerda de los primeros años, «cuando estábamos 50 o 60 personas en el pabellón, nos conocíamos todos. Esto ha sido una carrera de fondo».

Félix Martín.
Félix Martín. – Foto: LT

Para esta temporada cree que se ha confeccionado un equipo «muy digno» para lograr el objetivo de la permanencia, que cifra en 20 puntos. «El Caserío se ha reforzado muy bien», asegura, y está convencido de que el final de pretemporada «nos ha venido bien» para no creer falsas expectativas.