
Los de Ciudad Real dispusieron de la última jugada del encuentro, pero les faltó segundos y puntería

El Balonmano Caserío afrontaba este domingo uno de esos partidos definitorios en su visita a un Bada Huesca que a pesar de ser el farolillo rojo de la competición, tiene muchas armas para salir de él y dar guerra contra cualquier rival que se ponga por delante.
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Viajaron avisados los de Santi Urdiales, que llegaban respaldados a esta jornada por la última victoria en casa y con el bonito objetivo de conseguir la primera victoria fuera de casa de la temporada y a la postre, de su historia en la máxima categoría.
Empezó muy enchufado el equipo local que castigó sobre la portería del BM Caserío, consiguiendo una renta de hasta tres goles que puso a los de Ciudad Real a remolque, avisando de que aquí no se iba a regalar nada.
Reaccionó el equipo, apoyándose por la buena actuación de Giovagnola que fue creciendo sobre los tres palos, para lanzar a los suyos hacia una remontada que se fue fraguando a fuego lento.
Igualó desde el siete metros Javier Domingo para el Balonmano Caserío, subiendo el 6-6 en el marcador. A seis minutos para el final, dos contras seguidas trasformadas por Mendive le sirvieron a los de Urdiales para ponerse por primera por delante a falta de 6 minutos para el final de la primera mitad.
De poco sirvió la renta conseguida, ya que los errores defensivos condenaron al equipo que vio como dos buenas contras de los oscenses les servía para irse 14-12 al descanso.
BM Caserío no encontró su mejor nivel defensivo
La segunda mitad arrancó con un lanzamiento de siete metros por parte de los locales, que no desaprovecharon la ocasión de poner un tanto más de diferencia en el marcador, volviendo abrir distancia y condenando a correr un poco más a los de Ciudad Real
Fue una llamada de atención para un Caserío que tenía claro que tenía que subir el nivel si quería llevarse los dos puntos de Huesca.
Los primeros minutos de la segunda parte tuvieron protagonismo las dos porterías, que impedían que cayesen los goles, obligando a los lanzadores a mejorar sus disparos.
Superados los cinco primeros minutos de juego de la segunda parte, se volvió frenético el intercambio de goles, con un Caserío que aceptó la propuesta de Bada Hueso, viendo de nuevo el marcador en tablas.
Pese a que mejoró el equipo de Santi Urdiales, le costó romper el marcador cuando tuvo ocasión de hacerlo. Llegaron los dos equipos 21-21 al minuto cuarenta y cinco, mostrando la igualdad que se estaba viendo en la pista.
Con el público achuchando y el partido roto, Caserío solicitó tiempo muerto para resituar las piezas en la pista, intentando darle mayor sentido a la estrategia que estaban llevando a cabo, ya que la defensa no acabó de encontrar su sitio, sufriendo mucho los contragoles, que fueron castigando poco a poco, impidiendo que llegase una renta anotadora que invitase a soñar con un final placentero.
El descanso sentó mejor al equipo local que volvió a llevar la iniciativa en el marcador, poniendo de nuevo a remolque a los culipardos que no acababan de encontrarse cómodos frente a un rival muy físico que los obligó a correr mucho durante todo el partido.
Con 26-24 y 6 minutos por jugarse, Alonso Moreno desperdició un siete metros que se sentía como vital. No falló Daniel Pérez en la siguiente jugada delante de Giovagnola, poniendo una ventaja de tres tantos en el marcador.
Con renta de dos llegó Bada Huesca a los últimos cinco minutos de juego. No se rindió el equipo de Urdiales que volvió a ponerse uno arriba a poco más de dos minutos y medio para el final.
El desenlace del encuentro fue agónico, frenético, como había sido todo el duelo. Podía caer la moneda de cualquiera de los dos lados y decidió por quedarse de canto, repartiendo un punto para cada equipo, en un auténtico partidazo que deja claro la gran igualdad en esta categoría.
