
Los de Santi Urdiales regresan derrotados a Ciudad Real en un partido marcado por las debilidades defensivas

El Balonmano Caserío afrontaba la decimocuarta jornada de la Liga Nexus Energía Asobal contra el Frigoríficos Morrazo en Cangas, localidad marinera de la ría de Vigo, apenas 72 horas después de su último compromiso liguero.
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Tras una victoria sólida el sábado ante Tubos Aranda Villa de Aranda, el conjunto de Santi Urdiales visitaba O Gatañal. El recuerdo de la eliminación copera sufrida la pasada temporada en el Quijote Arena frente al mismo rival (36-39) seguía presente: aquel duelo se decidió en los instantes finales y el físico del equipo gallego, entonces de categoría superior, terminó imponiéndose. Hoy, ese salto ya no existía: el Caserío llegaba a Cangas como equipo de pleno derecho en la élite tras su ascenso al término de la campaña anterior.
El partido arrancó con un ritmo altísimo, casi sin concesiones, con el Caserío desatando su primera descarga de potencia ofensiva, siendo sus primeros tres tantos auténticos misiles. El último de ellos, obra del capitán Sergi Mach, ajustado a la escuadra del guardameta croata Ivan Panjan, estableció el 1-3 y marcó territorio en los primeros compases.
La reacción local no se hizo esperar. Martín Gayo, uno de los jugadores con más temporadas del cuadro cangués, ponía el empate a tres en medio de una vorágine de goles consecutivos que apenas permitía pestañear al público de O Gatañal.
Sería el egarense Arnau Fernández quien, con dos tantos, otorgaría las primeras dos ventajas a favor del encuentro al conjunto gallego, aprovechando un tramo de dudas del Caserío. Alonso Moreno, infalible desde los siete metros en la jornada anterior, erraba su primer lanzamiento de penalti, dando inicio a una breve pero significativa sequía ofensiva del conjunto manchego.
Mientras tanto, al Cangas le entraba prácticamente todo: desde las penetraciones hasta los lanzamientos lejanos, con un Panjan que comenzaba a crecer bajo palos. Tras más de cinco minutos sin ver puerta el equipo del escudo de la Puerta de Toledo, el pivote Omar Sherif lograba romper la sangría anotadora del Caserío, pero el contexto ya se había tornado incómodo para los visitantes.
Santi Urdiales apostaba entonces por retirar al guardameta y atacar con siete, una decisión arriesgada que no dio el rédito esperado. El conjunto del Morrazo castigaba desde larga distancia y ampliaba su ventaja hasta los tres goles, con Panjan firmando una auténtica exhibición en portería. La situación se repetiría poco después, con menos de diez minutos para el descanso, elevando el marcador hasta el 12-9 en el minuto 23.
Un parcial de dos a cero culminado por los tantos de Santi López y Juan Quintas colocaba la máxima diferencia del encuentro hasta ese momento (14-10), a tres minutos del intermedio, obligando al técnico cántabro a solicitar tiempo muerto para tratar de frenar la hemorragia.
La pausa, sin embargo, no alteró la dinámica. Los goles continuaron cayendo del lado local, con el portero croata brillando en modo estelar, alcanzando las ocho paradas sobre dieciocho lanzamientos. Con la bocina a punto de sonar, Javier Domingo encontró el premio al esfuerzo con un lanzamiento desde casi el centro del campo que, con un trallazo inapelable, batía al héroe de la noche y dejaba el marcador en un incómodo 16-11 al descanso.
Comenzaría con mejores sensaciones el Caserío en la segunda mitad, con un Sergi Mach que se echaba al equipo a las espaldas, tanto desde la faceta goleadora como desde el manejo del juego. Sin embargo, la defensa amarilla seguía siendo frágil, y prácticamente cada ataque morracense terminaba en gol. Con 20-15 en el minuto 38, misma diferencia en el marcador que en el descanso, el argentino Pablo Mínguez sería expulsado dos minutos por un codazo a Samu Pereiro, posibilitando que el Cangas aumentara aún más su ventaja.
Con la mitad de la segunda parte consumida, Arnau Fernández seguía anotando con suma facilidad, terminando como máximo goleador del encuentro con 10 dianas. Al Cangas le salía prácticamente todo: combinaba con fluidez, movía el balón a gran velocidad y encontraba espacios para penetrar sin despeinarse, dejando para un futuro episodio de Cuarto Milenio la incógnita de cómo este equipo ocupaba el farolillo rojo de la clasificación.
Las exclusiones de Pablo Castro en el minuto 48 y de Samu Pereiro en el 54 no hicieron tambalear ni un solo cimiento del conjunto gallego, que continuó llenando la bolsa de los goles con la misma facilidad.
Fallón y precipitado en sus acciones, fruto de la deriva que había tomado el encuentro, el Caserío encaraba los minutos finales rondando la decena de goles de desventaja. El único capaz de tirar del hoy pesado carro amarillo fue José Andrés Torres, autor de varios tantos del honor en el tramo final.
Los ciudadrealeños no pudieron sumar su segunda victoria consecutiva en un partido en el que una defensa de cristal terminó por ahogarse en la ría viguesa. El Cangas, por su parte, logró su segunda victoria como local de la temporada, acercándose a los puestos de promoción de descenso.
El próximo domingo, a las 12:30 horas, el Fraikin BM Granollers visitará el Quijote Arena, en lo que supondrá el regreso del hijo pródigo, Marcos Fis, a la capital de la antigua provincia de La Mancha.
