
El conjunto de Santi Urdiales dominó con claridad al equipo arandino
Sábado frío en la capital de la antigua provincia de La Mancha en los alrededores del Quijote Arena, pero ambiente de auténtica primavera en su interior. La gran entrada registrada en el majestuoso pabellón ciudadrealeño, unida al jolgorio vivido sobre el parqué, provocó que en la velada, por momentos, no se notara el frescor de la víspera invernal.
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De inviernos crudos sabe bien (y de sobra) la provincia de Burgos, por lo que el Tubos Aranda aterrizaba en La Mancha con total naturalidad, como si jugara en casa. Sin embargo, al otro lado aguardaba un Caserío Ciudad Real que comenzaba a saborear el reto de medirse con los grandes y a disfrutar del nuevo estatus que el club se ha ganado gracias a una gestión sobresaliente.

El encuentro se abrió con un gol al contraataque de David López, ante el que nada pudo hacer Santi Giovanola. Tras tres minutos y medio de llegadas infructuosas, el propio lateral derecho vio la roja directa por una falta peligrosa en las inmediaciones del área amarilla, dejando momentáneamente a los visitantes en inferioridad. Esta situación duró apenas unos segundos, ya que de forma consecutiva Sergi Mach también fue excluido, aunque solo por dos minutos, dejando a ambos equipos con seis jugadores sobre la pista.
Alonso Moreno pondría por primera vez por delante en el marcador a los manchegos (3-2), en un partido que se vivía con ambiente de auténtica caldera desde el pitido inicial. Con diez minutos ya disputados, llegaría la primera gran intervención de Giovanola ante Mateo Arias, desatando todavía más la euforia de un Quijote Arena que no cesaba entre cánticos y trompetillas.
En el minuto 14 regresaba a la pista, tras su larga lesión, el guardameta griego Kostas Kotanidis, que poco pudo hacer en el lanzamiento rival que significó su reaparición.

Superado el primer cuarto de encuentro, el marcador ya favorecía al conjunto manchego por tres tantos, impulsado por el potente lanzamiento de Juan Gull y las constantes internadas de Alonso Moreno y del pivote egipcio Omar Sherif.
La defensa local comenzó entonces a funcionar como auténticos guardaespaldas, mientras Giovanola seguía firmando paradas prodigiosas. Incluso desde el punto de penalti llegaría un gol de bella factura (el décimo en el casillero local) obra de un Alonso Moreno que continuaba engordando su cuenta anotadora. Aunque no se lograba ampliar la ventaja en el electrónico, el Caserío sí conseguía mantenerla a una distancia prudente.
A falta de minuto y medio para el descanso, una acción peligrosa en las inmediaciones del área arandina supuso, además de un penalti a favor del Caserío, la roja directa para el central Kiko Pereira. Alonso Moreno, una vez más, se encargó de transformar el lanzamiento desde los siete metros y completar un tramo final casi perfecto para los suyos.

Sergio Casares anotaría a falta de medio minuto, estableciendo el 12-8 en el marcador, resultado con el que se llegaría al descanso y que otorgaba al conjunto local una cómoda renta para encarar los últimos treinta minutos del encuentro.
La segunda mitad comenzó con un rápido penalti a favor del equipo de Francisco Javier Márquez. Kostas volvería a tener otra oportunidad, aunque el lanzamiento de Asier Iribar terminó estrellándose en la madera derecha de la portería del Caserío.
Dos buenas intervenciones de Santi Giovanola y un gol de Sergio López aumentaban la ventaja del combinado de Santi Urdiales. A ello se sumó una exclusión de dos minutos a Jakub Sladkowski, dejando en la parroquia ciudadrealeña una gran sensación durante los primeros cinco minutos del segundo acto.

Alonso Moreno seguía imparable desde los siete metros, anotando dos goles consecutivos y llevando la diferencia a seis tantos, con menos de veinte minutos por disputarse.
Mientras Santi seguía siendo decisivo desde los tres palos, comenzaban a verse caras serias en la escuadra de la provincia burgalesa. Un Caserío más suelto, sin embargo, no pudo evitar que dos goles, anotados en apenas diez segundos por Omar Sherif y Sergio Casares, colocaran un 19-12 en el minuto 49, resultado que invitaba a soñar antes de tiempo.
El speaker animaba con sus clásicos cánticos, y la afición le correspondía. El equipo manchego, aguerrido, no dejaba respirar al ataque burgalés, que comenzó a cometer errores no forzados, fruto de la deriva en la que se movía el encuentro. Incluso los tres palos parecían aferrarse al Caserío en cada intervención.

Tras un breve período de desconexión, el equipo arandino recortó distancias (20-17). Sin embargo, el goleador de la noche, Alonso Moreno, y el guardián de la portería manchega, Santi Giovanola, se encargaron de frenar la reacción, con minuto y medio aún por jugarse. Finalmente, el sevillano José Andrés Torres cerró el marcador con un 22-19 definitivo, poniendo punto y final al encuentro y dando inicio a una fiesta difícil de apagar en el coloso quijotesco.
Sólida victoria de un Caserío que dominó con claridad durante gran parte del partido. El equipo se coloca en mitad de la tabla con 11 puntos, a cuatro de la zona de promoción de descenso, donde se encuentra el Bada Huesca, todavía pendiente de jugar en esta jornada.
La próxima semana, el Caserío viajará a tierras gallegas para enfrentarse al Frigoríficos Morrazo, con el objetivo de seguir aumentando la ventaja sobre la zona roja y, por qué no, soñar con algo más.
