
Antonio Caba, Raúl Fernández y Julián Amores son los tres presidentes que ha tenido el club
A punto de cumplir 14 años, el Caserío vive una tranquilidad institucional que es la base de sus actuales éxitos deportivos. Antonio Caba, Raúl Fernández y Julián Amores han sido los tres presidentes que ha tenido el club durante este tiempo, pero sin la colaboración de otras muchas personas el club nunca hubiese llegado hasta la élite.
Antonio Caba había sido integrante de la Peña El 21 más del BM Ciudad Real cuando decidió firmar la fundación del Caserío, un club que nació en una asamblea constitutiva un caluroso 27 de julio y con un claro guiño al pasado.
De ser un aficionado de los fieles pasó a ocupar una gran responsabilidad, con una estructura por hacer para mantener el nombre de Ciudad Real en el mundo del balonmano, aunque desde cotas mucho más modestas. Lo primero fue llegar a acuerdos con entidades ya existentes como Prado Marianistas en el balonmano masculino y Virgen del Prado en el femenino, y más adelante con el Pozuelo de Calatrava. Poco a poco fue arrancando un proyecto cuyo camino no fue precisamente de rosas y donde los resultados no se tradujeron en una estabilidad económica.
Así, al inicio de la campaña 2019-20 llegaba el relevo en la presidencia. El joven empresario Raúl Fernández, exjugador del equipo, tomaba las riendas del Caserío, pasando Antonio Caba a ocupar el cargo de mánager general y Julián Amores, que era delegado del primer equipo, pasó a ser también gerente. Tras siete años Antonio Caba daba un paso al lado, si bien, siempre ha estado en la primera línea de batalla.
El aspecto económico y una mayor implicación en la sociedad de Ciudad Real fueron dos de las prioridades de Raúl Fernández al frente del club. En lo deportivo, el equipo subió a la División de Honor Plata un año después de organizar en casa la fase de ascenso, un hito en el crecimiento de la entidad.
En el posterior proceso electoral desarrollado a finales de verano de 2022 Julián Amores decidió dar el paso y relevar en la presidencia a Raúl Fernández. Cocinero antes que fraile, pues su familia está muy vinculada al deporte y él mismo ha practicado fútbol y rugby, Julián Amores ha dado un nuevo impulso al club, potenciando especialmente la cantera, toda la red de colaboradores y patrocinadores y su labor social, intentando profesionalizar el club pero sin que eso haya sido un lastre económico para la entidad.
Ahora se abre un nuevo horizonte para la entidad, pero en el que ya lleva bastante tiempo trabajando y, en ese sentido, la conexión con la sociedad de la ciudad debe ser el mejor aval para que por las puertas de la Asobal entre un proyecto consolidado que devuelve el nombre de Ciudad Real a lo más alto.
