
Los de Santi Urdiales visitan al colista de Asobal en uno de los viajes más largos de la temporada
A las 7:00 de la mañana, en medio de una intensa niebla, el BM Caserío ha emprendido su viaje hasta Cangas para afrontar la última salida de la primera vuelta, un viaje largo que le llevará a cruzar España, con la tranquilidad de hacerlo con una victoria este sábado contra un rival directo como Tubos Aranda.
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Tras el último partido en casa, explicaba el técnico de Caserío, Santi Urdiales, que sumar contra un rival directo, era un alivio importante. «Sumamos, sumamos contra un rival directo y hoy es un día para estar mucho más contento que triste».
Sobre el trabajo del equipo, destacaba la mejoría en defensa. «Hemos mejorado mucho defensivamente. Nos ha costado cerrar el partido pero esto es Asobal. Hemos llegado con mucha carga al final del partido y eso se ha notado», sobre todo, condicionados por la ausencia de Jorge Romanillos y por la fatiga de un Juan Lumbreras al que esta semana visitó la gripe.
Con la victoria frente a Tubos de Aranda, Caserío suma ya 11 puntos. «Nos quedan dos partidos para cerrar la primera vuelta. Éste era nuestro objetivo al principio de temporada, estar ahí junto a un grupo muy grande de equipos y de momento, estamos siendo capaces de estar un poquito por encima de ellos».
Sobre el rival de este martes, Urdiales tiene claro que será duro, por la kilometrada, por el poco tiempo de descanso .-entrenarán hoy a las 20:00 horas- y por tener que medirse a un equipo que, pese a ser colista de la tabla, tiene elementos de sobra para competir contra cualquiera que se ponga delante.
Sin relajación y con la ambición renovada, los de Ciudad Real encaran este cierre de la primera vuelta donde esperan seguir sumando para seguir dando pasos firmes en ese objetivo de la permanencia prematura en la máxima categoría del balonmano nacional.
