Balonmano Caserío, competir y seguir soñando

Caserío venció en su último partido fuera de casa

Si algo estaba claro esta temporada es que el Balonmano Caserío iba a tener que sufrir para celebrar victorias. Era absurdo pensar que el año iba a ser uno de esos paseos triunfales en una categoría desconocida en la que además compiten algunos de los mejores equipos de todo el panorama internacional.

La hoja de ruta en el vestuario la tienen clara, como también lo está en ese entorno que siempre acompañó al equipo y que celebra cada fin de semana como esa posibilidad de codearse entre los grandes.

Esta temporada no cabe espacio para la decepción por mucho que caigan las derrotas, porque ha costado mucho llegar hasta aquí y como decía Mariano Ortega, el balonmano nacional necesitaba de un equipo como Caserío para recuperar esa magia que en Ciudad Real siempre se ha sabido cultivar.

El reto, por encima de los números, es competir, es apretar los dientes y hacer que los partidos sean largos y se decidan en los minutos finales. A veces la moneda caerá de pie, y otras tantas habrá giros infinitos que terminen dando la espalda obligando a volver a intentarlo unos días después. Es lo que tiene el deporte; la posibilidad de la revancha.

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BM Caserio celebra un tanto frente al BM Torrelavega – Elena Rosa

Con la misma ambición de siempre y mirando a la enfermería para recuperar las piezas que faltan, los de Santi Urdiales viajan este fin de semana para medirse a un Dicoperbal Logroño -uno de los desplazamientos más largos del año- para plantar cara a un equipazo que ha arrancado como un tiro y que llega a esta jornada tras vencer a dos de los grandes: Bidasoa 28-32 fuera de casa y Granollers 33-29 en su último encuentro en Logroño.

El rival de Caserío llega segundo de la tabla

Los números y la situación del equipo riojano son un aviso para los de Urdiales que deben mejorar sobre todo en defensa, una máxima que se viene repitiendo semana tras semana, porque es precisamente en esa solidez atrás sobre la que se debe cimentar las posibilidades de ganar contra el rival que sea.

Contra Batcho Torrelavega fue la falta de continuidad en fase defensiva y la aceptación de un partido de ida y vuelta sin pausas lo que acabó condenando el marcador. No pudieron los ciudadrealeños levantar el muro ante la portería de Giovagnola frente un rival que fue más efectivo y que supo leer mejor lo que necesitaba el partido.

Caserío necesita de partidos sobrios, que se jueguen a un ritmo más bajo y que equilibren unos números que ahora mismo salen a deber. De momento, los de Ciudad Real han encajado 282 y ha anotado 253, una diferencia negativa de -29 goles; bagaje que sólo tienen peor Bada Huesca -32 y Guadalajara -30, pese que entre medias en la clasificación hay cuatro equipos.

Con ganas de seguir creciendo semana tras semana, el cuadro de Santi Urdiales viaja con la ambición intacta para hacer frente a uno de los equipazos de esta liga Asobal donde, por si había alguna duda, no se regala absolutamente nada.